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viernes, 3 de febrero de 2012

3 de febrero... el día en el que murió la música



Hoy viernes, día 3 de febrero, se cumplen cincuenta y tres años del accidente que dejaría al mundo de la música norteamericanca sin tres talentos como eran Buddy Holly, Big Bopper y Ritchie Valens, éste último siendo una promesa todavía. Poco hay que decir sobre los protagonistas de esta triste entrada en el blog que no se sepa ya, pero quizá no sea tan conocida la historia que les llevó a entrar en ese avión.

Enrolados en la infernal gira Winter Dance Party, en medio del peor invierno en treinta años en el Medio Oeste, toda la expedición tenía que cubrir distancias incluso superiores a los mil kilometros entre cada plaza en la que actuarían. Hacían uso de unos autobuses destartalados, en ocasiones sin calefacción y soportando temperaturas de hasta treinta grados bajo cero. Debido a las pésimas condiciones de los buses aportados a la gira desde Chicago, tuvieron que hacer uso hasta de doce de ellos por motivo distintas averías y hasta de autobuses escolares. El pobre de Buddy atravesaba unos importantes problemas financieros y se veía obligado a continuar con la expedición en unas condiciones lamentables, nada favorecidas por el trato que recibían por la parte contratante. Hasta que llegó el 2 de febrero. Carl Bunch, el baterista que acompañaba a Buddy y que también nos dejó en 2011, sufrió un principio de congelación y tuvo que ser hositalizado tras quedarse su autocar averiado en medio de la nada en el estado de Michigan. La gira continuó, pero Buddy comentó con Carlo Mastrangelo, de los Belmonts, y con el propio Ritchie la posibilidad de fletar un avión a fin de alcanzar la siguiente parada. El lugar que el destino le reservaba a Ritchie debía ser ocupado por Tommy Allsup, el otro acompañante de Buddy, quien terminó por jugarse a cara o cruz con el joven de diecisiete años la plaza en el avión. Se dice que Ritchie llegó a insistir a Tommy hasta en cinco ocasiones, dada la ilusión que le hacía volar (nunca había viajado en avión). Contaba Tommy que Buddy, por primera vez en toda la gira, le pidió que entrara de nuevo a la sala para revisar si dejaban algo olvidado. Tommy, aún a sabiendas de haberlo recogido todo, como cada noche, accedió a volver y es entonces cuando se jugó su sitio con Ritchie. El otro ocupante, Big Bopper, tampoco iría, en un principio, en el avión. De hecho, llegó a comprarse un saco de dormir debido al proceso gripal que estaba atravesando y su sitio estaba en uno de esos autobuses. Como vemos, una moneda, una gripe y el azar en espacio de dos días para truncar la vida de tres personas.

Sirva esta pequeña aportación como sincero homenaje a estos tres músicos. Me cabe el honor y el orgullo de decir que un servidor utiliza estas gafas como recuerdo diario a una de sus figuras preferidas como es y será siempre Buddy Holly.

Va por ellos.

I.


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